Mi vida junto a él empieza en junio del 2002, quizás en el 2001, no tengo memoria de algún hecho que me demuestre que fui un poco más cercana a él antes. Pareciera que sabía todo lo que se vendría encima y por eso opte por decir desde ahora en adelante cuéntanos todo o para atrás borraremos la historia.
Hoy no se… es, si es que no es lo más importante, una de las tres o cuatro personas que me mantienen en pie, y que llora cada derrota conmigo y que se estará allí para cada palabra que necesite oír o simplemente para no sentir que estoy sola.
A veces es confuso, siento que aún guardo algo de rencor, que aún hay cosas que no puedo perdonar o quizás es sólo que no dejo de ver la tristeza revelada en sus ojos, el cansancio que trae en su espalda y sus 50 años de vida. Esta cansado, y me asusta. Me asusta creer que lo pueda perder, porque no se que sería mi vida sin él, y aunque a veces dude y me cuestione que tan cierto puede ser todo, es lo único que tengo que puede afirmarme y nunca me ha dejado sola…
Y lloró cada vez que lo recuerdo, o que pienso que lo quiero y que es importante, o que no quiero que nunca me falte porque quizás nunca he sido lo suficientemente franca para decírselo y no quiero que la vida me atrape en la misma necesidad de respirar cuando me ahogo oyendo Serrat y las canciones que me hacen recordarlo… porque aunque en momentos sienta que sus temas me aburren es demasiado necesario para mi oír que me habla aunque sea una vez al día.
Y creo que me duele no poder recompensar su esfuerzo, me duele saber que quizás no podré hacerlo, que me lo arranquen antes de poder sentir que logro devolver si quiera una parte del cariño que nos ha entregado. Me duele verlo solo y con la mirada extraviada. Delgado y a veces solo verlo sentado sólo en los sillones de mi hogar.

